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Edificio multicomercio después del incendio del 11 de febrero. Foto: El Comercio
Entre escombros y plazos inciertos, los damnificados del Multicomercio luchan por rescatar lo que quedó de sus vidasReuniones con autoridades, informes técnicos pendientes y una demolición inevitable marcan el futuro de más de 120 familias afectadas por el incendio que sacudió el centro de Guayaquil.
La esperanza persiste incluso cuando el paisaje parece negarla. Frente a los restos ennegrecidos del edificio Multicomercio, en el corazón de Guayaquil, más de un centenar de personas se aferra a una sola posibilidad: recuperar, aunque sea en parte, los bienes que quedaron atrapados en la denominada “zona cero” tras el devastador incendio del 11 de febrero de 2026.
Esa expectativa llevó a los afectados hasta el Palacio de Cristal, en el norte de la ciudad, donde se desarrolló una reunión clave con delegados del Municipio de Guayaquil y de Segura EP. El encuentro, que se extendió por cerca de una hora, tuvo como objetivo abrir un canal directo de información y explorar alternativas ante la inminente demolición del inmueble, decisión ya ratificada por las autoridades.
Un diálogo marcado por la urgencia
Durante la cita, realizada la mañana del jueves 19 de febrero, los damnificados plantearon dudas concretas: cuándo comenzará la demolición, si existe un margen de tiempo para ingresar de forma controlada y qué ocurrirá con los locales comerciales y viviendas que permanecen dentro del perímetro de seguridad. Entre los asistentes hubo residentes del edificio, propietarios de negocios y comerciantes cuyas actividades quedaron paralizadas por el cierre de calles y accesos.
Tras la reunión, Alex Anchundia, gerente general de Segura EP y vicepresidente del COE cantonal, explicó que la prioridad institucional es mantener una comunicación transparente con los afectados. “La seguridad no se negocia. El edificio debe ser demolido para devolver condiciones seguras a este sector de la ciudad; lo que estamos definiendo es el cómo y el cuándo... El edificio Multicomercio sigue generando riesgo”, afirmó.
El funcionario reconoció que la situación económica y social de los damnificados es crítica. Muchos perdieron no solo sus viviendas, sino también la base de su sustento diario. Por ello, el Municipio analiza la posibilidad de facilitar locales municipales sin costo, con el fin de que los comerciantes puedan retomar actividades mientras se define el futuro del predio.
Informes técnicos y control de accesos
Uno de los puntos centrales es la entrega de los informes técnicos. Anchundia indicó que el reporte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y el documento final del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil se pondrán a disposición de los ciudadanos para que puedan avanzar en trámites privados, como reclamos a aseguradoras.
Al mismo tiempo, se refuerzan los controles para evitar ingresos irregulares al área acordonada. Las autoridades buscan garantizar que solo los propietarios verificados puedan acceder, en caso de que las condiciones técnicas lo permitan, a retirar pertenencias, maquinaria o mercadería ubicada en zonas de menor riesgo estructural.
Vehículos atrapados y estudios con drones
Otro reclamo recurrente gira en torno a los vehículos que permanecen dentro de las torres que aún siguen en pie. Por ahora, el retiro no está autorizado debido al peligro de colapso. Para evaluar esa posibilidad, se prevé la realización de estudios especializados con drones y análisis estructurales detallados.
“Puede ser que esos vehículos estén generando un sobrepeso o un desequilibrio en la losa. Eso debe medirse técnicamente”, explicó Anchundia, quien añadió que, de confirmarse la viabilidad, el proceso se ejecutaría de forma planificada y ordenada, incluso con apoyo logístico de los propios afectados.
Historias que revelan la dimensión humana
Detrás de las cifras y los informes, emergen relatos que reflejan el impacto real del siniestro. Rita Salvador, comerciante independiente y residente del edificio durante nueve años, relató entre lágrimas que perdió todo lo que había construido en más de dos décadas en Ecuador. “Todo es una incertidumbre. Prácticamente todos estamos en la calle, todo quedó adentro: documentos personales, pasaportes. Nos toca empezar de cero”, expresó.
Como ella, decenas de familias dependen hoy de redes de apoyo, ayudas temporales y de la expectativa de poder rescatar algo antes de que las máquinas entren en acción.
Demolición obligatoria y ruta legal
La demolición del Multicomercio es considerada inevitable por el alto riesgo estructural. En una mesa técnica consultiva participaron representantes del holding municipal, la Cámara de la Construcción, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, el Colegio de Ingenieros Civiles del Guayas, la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, la Universidad de Guayaquil, el Cuerpo de Bomberos y consultores independientes, además de delegados del Ministerio de Transporte e Infraestructura.
El principal obstáculo es jurídico: se trata de un predio privado, lo que limita la intervención directa con recursos públicos. Las autoridades analizan mecanismos legales que permitan actuar con urgencia, mientras la Dirección de Justicia y Vigilancia abre expedientes administrativos para que los propietarios del inmueble rindan cuentas. El caso también fue puesto en conocimiento de la Fiscalía.
Anchundia advirtió que, si las condiciones de seguridad obligan a demoler sin rescate previo, los bienes que permanezcan en el interior se perderán de forma definitiva.
Más allá del Multicomercio
El incendio, que alcanzó temperaturas superiores a los 800 grados centígrados y requirió más de 130 horas de labores bomberiles, dejó al descubierto una problemática mayor: el uso irregular de edificaciones como bodegas. A raíz de este caso, el Municipio anunció controles más estrictos en el centro de la ciudad, con operativos conjuntos para sancionar inmuebles sin permisos y prevenir nuevas tragedias.
Mientras tanto, la calle Eloy Alfaro continúa cerrada y no existe aún una fecha definida para la demolición. Para los damnificados, cada día que pasa refuerza la urgencia de respuestas claras. Entre escombros, estudios técnicos y decisiones legales, la esperanza se mantiene como el último bien que aún no ha sido consumido por el fuego.
-Klarisse Guillín

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